te voy a ser sincera: al principio me costaste como un parto.
sé que no te aceptaba y que me costaba digerirte (literalmente). cuando me enteré que entrabas en mi vida me quería matar, pero tenía que asumir la responsabilidad como una persona adulta y madura. me hiciste calentar, vomitar, angustiar, y ahora que te fuiste, me siento vacía, mi orina ya no tiene olor, y ya no me siento tan hinchada e inapetente. ahora que te fuiste, no tengo excusa lógica para ver películas románticas y llorar, para tomarme una coca-cola sin convidar, o para faltar al colegio y cantar contigo. solo me queda agradecerte por verme crecer y mejorar, por hacerme reir una vez más de mi misma, y por acompañarme estos dias de síndrome pijama post-vacaciones.
te voy a extrañar mucho, marcaste un antes y un después en mi vida.
aprendí a quererte, y de un día para el otro, me arrebataron a mi droga más preciada.
no más despertarme a cualquier hora de la madrugada, no más llevarte al colegio, no más explicar por qué estabas ahí. me quitaron lo único que dependía de mi, lo único que realmente era mi responsabilidad.

gracias por estos 6 días juntas, te juro que nunca te voy a olvidar.
te amo penicilina, sos la pastilla más asquerosa, grande y tierna que puede haberse infiltrado en mi vida.
y esto no es un adiós, es un hasta siempre.

tu neonata drogodependiente favorita.